Psiquiatría valora positivamente los GLP-1 en patología dual


Por Top Market Access, lunes, 21 de septiembre de 2026


Expertos en psiquiatría han mostrado optimismo ante el impacto que los fármacos GLP-1 pueden aportar en el abordaje de la patología dual, condición en la que coinciden un trastorno adictivo y otro trastorno mental. 

Los profesionales del sector sanitario y la investigación en neurociencias observan con interés el potencial de estas moléculas, desarrolladas originalmente para la diabetes tipo 2 y la obesidad, como una herramienta terapéutica innovadora frente a los trastornos por consumo de sustancias y sus patologías concomitantes.

El origen de este campo de estudio se produjo de manera casual durante el desarrollo de diversos ensayos clínicos dirigidos al tratamiento de la diabetes y la obesidad. En el transcurso de esas investigaciones, los científicos comenzaron a constatar que los pacientes bajo tratamiento indicaban una reducción marcada en la ingesta de bebidas alcohólicas. Tal como señaló Néstor Szerman, psiquiatra miembro del Grupo de Investigación de Neurociencias y Salud Mental del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Fundación Patología Dual, este hallazgo deriva en un enorme interés por confirmar las observaciones registradas en la práctica clínica diaria, lo que motivó la puesta en marcha de diversos ensayos clínicos controlados y aleatorizados centrados en analizar el efecto de diferentes fármacos agonistas del receptor GLP-1.

Evidencia clínica en consumo de alcohol

En el marco de esta línea de investigación, recientemente se publicó en la revista 'The Lancet' un ensayo clínico aleatorizado que evaluó a 108 pacientes diagnosticados de trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave y obesidad. Durante un periodo de 26 semanas, los participantes recibieron un tratamiento mediante administración subcutánea de semaglutida. Los resultados demostraron que los pacientes tratados con este agonista registraron una reducción significativa del consumo total de alcohol, así como una disminución en el número de días de consumo intensivo, en comparación con aquellos integrados en el grupo placebo. Posteriormente, diversos metaanálisis confirmaron las conclusiones obtenidas en esta investigación.

El mecanismo fisiológico que sustenta estos resultados radica en la propia naturaleza de la hormona GLP-1. Se trata de una sustancia natural que el intestino produce tras la comida con el fin de regular el apetito, retrasar el vaciamiento del estómago y estimular la producción de insulina. Los medicamentos agonistas del GLP-1, entre los que se encuentra la molécula Ozempic, se diseñaron para mimetizar o potenciar la acción fisiológica de esta hormona.

Sin embargo, los especialistas en psiquiatría destacan que las acciones de estas moléculas no se limitan al aparato digestivo o al control metabólico periférico. Szerman explicó que las incretinas también se producen dentro del cerebro. En el tejido cerebral, estas hormonas actúan en calidad de neurotransmisores y neuromoduladores sobre áreas específicas vinculadas a los circuitos endógenos del sistema de recompensa dopaminérgico.

En concreto, la acción farmacológica de estos medicamentos permite modular la dopamina fásica, entendida como el incremento de este neurotransmisor que se genera en el organismo ante un estímulo gratificante determinado, como ocurre con la ingesta de alcohol. De manera paralela, los agonistas preservan los niveles de dopamina tónica, la cual resulta fundamental para mantener un funcionamiento adecuado y equilibrado del sistema de recompensa cerebral. Este equilibrio neurobiológico explicaría por qué los pacientes experimentan un menor efecto gratificante ante sustancias como el alcohol, lo que hace posible reducir su consumo de forma significativa durante el tratamiento.

Efectos sobre la patología dual

Más allá de la moderación del consumo de sustancias, la evaluación médica de los agonistas del receptor GLP-1 apunta a propiedades terapéuticas de mayor alcance en el ámbito neuropsiquiátrico. Szerman añadió que estos fármacos muestran un efecto antiinflamatorio y neuroprotector. Estas características explicarían sus posibles efectos sobre otros diagnósticos que involucran al cerebro y a sus patologías asociadas, extendiéndose asimismo a sistemas orgánicos diferentes, como se observa en el caso de la enfermedad respiratoria crónica.

Desde la perspectiva de los psiquiatras, las propiedades neuroprotectoras y la acción sobre el sistema dopaminérgico abren la puerta a una intervención transdiagnóstica. En palabras del especialista, la hipótesis de trabajo de la comunidad médica se fundamenta en que estas moléculas no solo mejorarían el trastorno adictivo en sí mismo, sino también los otros trastornos mentales que acompañan de forma simultánea a la adicción, configurando el cuadro clínico de la patología dual.

Esta visión adquiere relevancia ante las limitaciones que presentan los abordajes terapéuticos actuales. Para el tratamiento del trastorno adictivo al alcohol existen en la actualidad diversos abordajes respaldados por evidencias científicas de cierta eficacia. No obstante, las estadísticas del sector muestran una importante brecha asistencial, ya que apenas el 2 % de las personas que los necesitan se encuentran recibiendo tratamiento con ellos.

Las causas de este bajo porcentaje de cobertura asistencial se distribuyen entre diversos factores profesionales y farmacológicos. Según argumentó Szerman, los expertos no prescriben estos medicamentos convencionales con la frecuencia requerida y, de forma paralela, se registra un elevado índice de abandono del tratamiento por parte de los usuarios a causa de los efectos secundarios asociados. A estos condicionantes se suma el estigma social vinculado históricamente al consumo de alcohol, que tiende a clasificar la adicción como un vicio en lugar de abordarla como una patología médica.

Perspectivas de investigación en otras sustancias

Frente a esta coyuntura asistencial, los especialistas manifestaron encontrarse muy ilusionados y optimistas con el desarrollo de estas moléculas farmacológicas. A juicio del profesional, el avance de la investigación en el campo de las neurociencias puede aportar nuevas alternativas para las personas que conviven de forma simultánea con una adicción y con otro trastorno mental. Hasta la fecha, estos pacientes se encontraban huérfanos de un tratamiento integral que les ayudara a mejorar el cuadro adictivo y a reducir el sufrimiento y la culpa asociados de forma habitual a la patología dual.

En relación con el alcance de estos tratamientos en otras adicciones a sustancias, existen resultados preliminares que indican que los agonistas del receptor GLP-1 podrían resultar eficaces en el abordaje del consumo de tabaco y de opiáceos. Pese a estas primeras observaciones, Szerman puntualizó que esta vinculación es aún controvertida y requiere una mayor cantidad de evidencia científica para su consolidación.

Para dar respuesta a estas incógnitas, la comunidad científica mantiene en marcha nuevos ensayos clínicos multinacionales orientados a evaluar de forma rigurosa la eficacia de estas terapias. Estos estudios incorporan el análisis de nuevas moléculas desarrolladas por la industria farmacéutica y cuentan con la participación programada de miles de pacientes en diferentes centros hospitalarios e investigadores.