Preparación ante pandemias


Por Top Market Access, martes, 24 de marzo de 2026


El mundo se encuentra en una coyuntura crítica para la seguridad sanitaria global, donde la convergencia de amenazas infecciosas crecientes y la fluctuación del apoyo internacional marcan la agenda para 2026.

El informe publicado por FP Analytics, con el respaldo de la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers & Associations (Ifpma), sostiene que la inversión proactiva en innovación y preparación no es solo una necesidad médica, sino un requisito fundamental para la seguridad nacional y la estabilidad económica.

La experiencia de la pandemia del COVID-19 dejó un balance de más de siete millones de muertes confirmadas y pérdidas en el PIB global de 13,8 billones de dólares hasta 2024. Sin embargo, el documento subraya que este escenario no fue una anomalía. Actualmente, la salud pública enfrenta desafíos por enfermedades persistentes y emergentes como el dengue, la gripe, el mpox y el H5N1, mientras que patologías que estaban en retroceso, como el sarampión y la polio, resurgen en zonas donde habían sido virtualmente eliminadas.

Amenazas en evolución

Los factores de riesgo actuales incluyen el crecimiento poblacional, la urbanización acelerada y el cambio climático, elementos que incrementan la presión sobre los servicios de salud y el saneamiento. Se proyecta que la población mundial alcance los 10.300 millones de personas en 2084, lo que implica una mayor concentración urbana y una conectividad que actúa como vector para la propagación rápida de enfermedades.

A este panorama se suma el impacto de la crisis climática. Las alteraciones en la temperatura y las precipitaciones están desplazando el hábitat de mosquitos y otros vectores, introduciendo enfermedades como la malaria y el dengue en poblaciones que no están acostumbradas a gestionar estos riesgos. Asimismo, la producción agrícola industrializada eleva el riesgo de transmisiones zoonóticas de animales a humanos.

El coste de la preparación

La vertiente económica del informe revela una disparidad significativa entre el gasto en defensa y la inversión en salud. El World Bank estima que satisfacer las necesidades de seguridad sanitaria global costaría 31.000 millones de dólares anuales. Esta cifra apenas supera el uno por ciento del gasto militar total mundial, que en 2024 alcanzó los 2,65 billones de dólares.

El análisis de rentabilidad es claro. Mientras que la inacción podría suponer costes anuales de más de 700.000 millones de dólares por futuras pandemias, las inversiones en inmunización han demostrado retornos excepcionales. Por ejemplo, Gavi, The Vaccine Alliance, estima que sus esfuerzos de vacunación generaron un retorno de inversión de 54 a uno en el último cuarto de siglo.

Innovación como columna vertebral

El desarrollo de nuevos medicamentos, vacunas y terapias es el motor de las mejoras en salud, representando hasta un tercio del crecimiento en economías avanzadas durante el siglo veinte. El hito del COVID-19, donde se logró una vacuna autorizada en 326 días, fue posible gracias a décadas de inversión previa en tecnologías de ARNm y plataformas de vectores virales.

Bajo esta premisa, surge la '100 Days Mission'. El objetivo es reducir a 100 días el tiempo transcurrido desde la identificación de un patógeno hasta el acceso a vacunas y diagnósticos seguros. De haberse logrado este objetivo con el COVID-19, se habrían salvado ocho millones de vidas y evitado billones de dólares en daños económicos.

Tecnología y vigilancia digital

La aplicación de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático está transformando la capacidad diagnóstica. En la lucha contra la tuberculosis, se emplea software asistido por IA para analizar radiografías de tórax digitales en clínicas móviles, mejorando la detección en áreas tradicionalmente desatendidas.

Otras herramientas como la tecnología CRISPR ofrecen aplicaciones para diagnósticos rápidos y el desarrollo de contramedidas médicas. Además, la vigilancia de enfermedades en aguas residuales proporciona datos comunitarios que pueden alertar sobre brotes incluso antes de que se detecten casos clínicos, capturando incluso infecciones asintomáticas.

La brecha de implementación

A pesar de los avances científicos, existe una desconexión entre la innovación y su impacto real. Herramientas básicas como los oxímetros de pulso, que son fundamentales para monitorizar enfermedades respiratorias, solo están disponibles en el 54 por ciento de los hospitales generales de países de ingresos bajos y medios.

El acceso de los pacientes se ve obstaculizado por una red de barreras que incluye el coste, la falta de sistemas de reembolso, obstáculos regulatorios y cadenas de suministro ineficientes. Para cerrar esta brecha, el Global Fund ha movilizado 200 millones de dólares mediante vehículos de financiación combinada para deslocalizar riesgos e impulsar el tratamiento del VIH, la tuberculosis y la malaria.

Hacia un sistema resiliente

El informe identifica áreas de acción prioritarias para los grupos de interés de cara a la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias. Resulta fundamental fomentar un ecosistema de innovación donde la inversión pública y privada proteja la ciencia básica.

Asimismo, se destaca la necesidad de reconocer las dependencias mutuas entre la Cobertura Sanitaria Universal y la preparación pandémica. Integrar estrategias para ambos objetivos puede minimizar costes y maximizar la resiliencia de los sistemas de salud frente a las amenazas globales.

Finalmente, el documento apela a la colaboración intersectorial. La cooperación entre gobiernos, compañías farmacéuticas, sociedad civil y academia es esencial para transformar las oportunidades en ganancias tangibles de seguridad sanitaria. La estabilidad de las economías y la seguridad nacional dependen, en última instancia, de la capacidad para detectar y responder a las amenazas a escala.