Los biosimilares ahorrarán 22.000 millones de euros al SNS


Por Top Market Access, miércoles, 27 de noviembre de 2024


Solo en 2030 se estima que reduzcan el gasto en más de 4.000 millones, cifra que se acerca a la mitad de la factura farmacéutica actual en medicamentos en hospitales.

Los medicamentos biosimilares en España están llamados a multiplicar los ahorros para el sistema nacional de salud desde este año hasta el 2030, según las estimaciones "conservadoras" del economista Manuel García Goñi y la consultora Hygeia Consulting. 

Los resultados de su estudio, presentados en la VI Jornada Nacional de Biosimilares organizada por la patronal Biosim en Madrid, muestran que, para ese año, el ahorro superaría los 4.000 millones de euros.

El equipo de García Goñi, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, ha investigado cuánto se prevé que se ahorren las administraciones en España gracias a los biosimilares entre 2024 y 2030, haciendo estimaciones de precio y consumo sobre un total de 27 medicamentos biológicos que ya tienen, o está previsto que tengan, competencia biosimilar en el mercado español en ese periodo. 

De estas 27 moléculas, la mayoría destinadas al hospital y alto impacto presupuestario, 16 ya disponen de biosimilares en España y en el caso de las otras 11, acaban de salir o se estima que tendrán biosimilares de aquí a 2030.

Próximos biosimilares

Los nuevos biosimilares introducidos en el cómputo del ahorro presupuestario son tocilizumab (con versión biosimilar ya disponible desde 2023), natalizumab, denosumab y ustekinumab (con biosimilares comercializados en este 2024), aflibercept y omalizumab (con lanzamientos previstos en 2025), pertuzumab y golimumab (2026), vedolizumab (2028), nivolumab y secukinumab (2030). 

Sin embargo, no han entrado en el análisis, pese a la caducidad de la patente, daratumumab, pembrolizumab, ipilimumab y mepolizumab, "porque existen serias dudas de que vayan a ser comercializados antes de 2030". 

Según García Goñi, que cita datos del Ministerio de Sanidad, en 2020 los biosimilares lograron un ahorro a las arcas públicas de 1.058 millones de euros. El año pasado, este montante alcanzó los 1.806 millones de euros: "El ahorro para el SNS derivado de la presencia de los medicamentos biosimilares es inmenso", enfatiza. 

Sus estimaciones sobre futuros ahorros los sitúan este año 2024 en los 2.067 millones y en 2030, en 4.352 millones, cuadruplicando la cifra de 2020. Solo en el periodo 2024-2030, los ahorros generados por los biosimilares pueden alcanzar los 22.295 millones de euros. 

Crece la factura en hospitales

Son cifras nada despreciables teniendo en cuenta que la última cifra anual de gasto en farmacia hospitalaria se situó en los 8.970 millones de euros, lo que representa el 16% del gasto hospitalario público, el 12% del gasto sanitario total y el 1,25% del PIB. 

Desde hace años crece la factura farmacéutica en hospitales al tiempo que se contrae la de oficina de farmacia. Dentro de esta tendencia, el mayor impacto en el ahorro previsto de la mano de los biosimilares procede precisamente de moléculas de dispensación hospitalaria dirigidas a enfermedades crónicas. Pese a esta competencia entre medicamentos no protegidos por patente, no se prevé que la curva de previsión de gasto de fármacos en hospitales se aplane o baje. 

Las previsiones de impacto presupuestario se han llevado a cabo multiplicando las cifras estimadas en cuanto a precio y consumo de estos medicamentos. Y en estas estimaciones, se ha tenido en cuenta el comportamiento de otros biosimilares en cuanto a precio en el momento del lanzamiento, y las bajadas por órdenes precios de referencia y descuentos, gracias a mecanismos como los concursos de compra pública. "En algunas ocasiones se llega a tener descuentos de hasta el 70% e, incluso, un poco superiores", señala García Goñi.

De las moléculas analizadas, los mayores ahorros previstos solo en el año 2030 son para adalimumab (1.152 millones), ustekinumab (693 millones) e infliximab (546 millones).  

La ponencia de García Goñi llevaba el sugerente título Imaginemos un mundo sin biosimilares: impacto presupuestario. El economista comprende que, en el entorno de los laboratorios de medicamentos biológicos, este hipotético mundo sin competencia para la industria farmacéutica innovadora generaría "muchos menos incentivos a la innovación, con lo cual, peores tratamientos para los pacientes que los necesitan, peor acceso y precios más elevados".