Declaración de Política sobre seguridad del paciente


Por Top Market Access, jueves, 3 de septiembre de 2026


La FIP ha publicado una actualización de su Declaración de Política sobre seguridad del paciente en la que reclama un mayor reconocimiento del liderazgo de los profesionales de la farmacia en este ámbito. 

El posicionamiento institucional de la Federación Internacional Farmacéutica, busca consolidar la figura del farmacéutico como un actor fundamental para prevenir errores en la medicación, reducir los daños evitables en la asistencia sanitaria y mejorar el uso seguro de los tratamientos en todas las etapas del proceso de salud de los ciudadanos.

Esta actualización sustituye a la anterior declaración de política aprobada por la organización en 2020. La revisión responde a la necesidad de incorporar las nuevas evidencias científicas disponibles, los avances tecnológicos producidos en los últimos años y la evolución constante de los modelos de atención sanitaria en todo el mundo.

El nuevo texto toma como base la iniciativa 'Medicamento Sin Daño' promovida por la Organización Mundial de la Salud y se alinea de manera explícita con el 'Plan de Acción Global para la Seguridad del Paciente 2021–2030'. De este modo, la entidad internacional busca mantener la seguridad de los medicamentos en el centro de las agendas de política sanitaria y de la práctica farmacéutica a escala global.

En el contexto del actual panorama sanitario, el documento dedica un apartado relevante al creciente impacto de las tecnologías digitales en la asistencia. La organización analiza herramientas como la prescripción electrónica, los sistemas de apoyo a la decisión clínica y la inteligencia artificial, reconociendo su capacidad potencial para aumentar la seguridad en el uso de los fármacos.

Riesgos de la tecnología sin criterio

Pese a admitir que las innovaciones tecnológicas pueden aportar mejoras sustanciales a la práctica clínica, la entidad alerta de que estos sistemas pueden introducir nuevos riesgos para los pacientes si no se implementan de una forma adecuada. Una integración deficiente de estas herramientas corre el riesgo de generar fallas o errores que comprometan la calidad asistencial.

En este sentido, la organización enfatiza que las herramientas tecnológicas deben actuar de manera complementaria respecto a la labor asistencial. La entidad defiende que la tecnología no debe sustituir en ningún caso el juicio profesional de los farmacéuticos ni del resto de los profesionales sanitarios que intervienen en el cuidado del paciente.

La Declaración de Política abarca un conjunto de recomendaciones dirigidas a los diferentes agentes que integran el ecosistema de la salud. Las orientaciones van destinadas a gobiernos, financiadores de los sistemas sanitarios, organizaciones farmacéuticas, profesionales del sector, proveedores educativos y fabricantes de la industria farmacéutica.

Apoyo integral a las organizaciones

Asimismo, el documento recoge el compromiso de la entidad internacional para prestar apoyo a las organizaciones que forman parte de su membresía. Esta labor se articulará mediante acciones de defensa de la profesión, iniciativas educativas, el fomento de la colaboración global y el alineamiento continuo con las prioridades trazadas por las autoridades sanitarias internacionales.

Con esta iniciativa, la organización pretende que la seguridad en el uso de los medicamentos permanezca como un elemento prioritario en las políticas de salud pública. La entidad confía en que las recomendaciones sirvan para adaptar la labor de los profesionales a las nuevas demandas asistenciales y tecnológicas de la sanidad actual.